Tras las primeras 24 horas de ausencia del subcomisario Cristian Andrés Abrigo (39), seis personas mantuvieron una reunión de carácter reservado, en la casa que el hombre compartía con su esposa y las dos hijas de ella. Hasta ese momento, todos creían que estaba oculto o en el peor de los casos, secuestrado, pero nadie imaginaba el trágico final.


































