Por la magnitud de la convocatoria y la violencia del hecho, la manifestación hizo recordar a las emblemáticas marchas del silencio que se realizaban en 1990 tras el crimen de María Soledad Morales, las cuales eran encabezadas por la monja Martha Pelloni y tenían un fuerte reclamo de que se investigue a los "hijos del poder".

































