La muerte de 33 personas por el uso de fentanilo contaminado en hospitales y sanatorios de Argentina ha desatado una investigación federal que avanza sobre laboratorios, droguerías y organismos de control. El potente opioide, clave en cuidados intensivos, fue distribuido con bacterias letales que provocaron neumonías, septicemias y otras infecciones en pacientes críticos.




































