Ya cumplió el primero. Andrés Bailo ya debutó en primera división, ahora va por el otro sueño: mantenerse en el arco de Colón, el club del cual es hincha desde que se alimentaba con “papilla”. Foto: Pablo Aguirre

Ya cumplió el primero. Andrés Bailo ya debutó en primera división, ahora va por el otro sueño: mantenerse en el arco de Colón, el club del cual es hincha desde que se alimentaba con “papilla”. Foto: Pablo Aguirre
Alberto Sánchez
asanchez@ellitoral.com
Andrés Bailo es hincha de Colón casi desde la cuna. Lo curioso es que es arquero desde poco tiempo después que consiguió la estabilidad para caminar. Es así, desde muy pequeño, quizás por la influencia de Daniel, su padre, nunca le llamó la atención otra función en la cancha que no sea la de impedir que la pelota se introduzca en su valla.
Hoy, con 24 años, Andrés Bailo ya cumplió su sueño, ese sueño que lo llevó, a los 10 años, a probar suerte en el club que ama. ¿Para qué?, para aprender todo lo necesario para defender el arco rojinegro; y luego de 14 años de enseñanzas sustentadas en mucho trabajo, dieron sus frutos. La posibilidad se la otorgó Roberto Sensini hace cuatro meses, al decidir reemplazar a Diego Pozo ante Belgrano, en la tercera fecha del Torneo Final.
—¿Cómo estás viviendo este presente después de haber debutado en primera?
—La verdad es que estoy tranquilo, disfrutándolo. Tratando de sacarle el máximo provecho posible, porque cuando empezás, siendo chico, empezás a jugar para eso, para divertirte, porque lo tomás como un juego, mediante el cual terminás formando parte de un grupo de amigos, pero a medida que vas creciendo, ya empezás a tomar el juego como una profesión, creo que a la mayoría le debe pasar lo mismo. Es difícil que todos los que empiezan a jugar tengan la posibilidad de llegar a debutar en primera, por eso es bueno aprovecharlo, para disfrutar el momento.
—Ya cumpliste tu sueño, pero imagino que querrás ser “el arquero” de Colón, ¿no?
—Sí, por supuesto. Mi objetivo inmediato es afianzarme en el puesto, jugar la mayor cantidad de partidos posible como titular, deportivamente sería lo lógico, y realmente es lo que más quiero.
—Y más adelante, ¿cuál sería tu otra meta a cumplir?
—Lo que nos gustaría a todos, ir a jugar a otro país, sería bárbaro jugar en Europa por ejemplo, también atajar en la Selección, pero repito que por ahora, mi objetivo es afianzarme en el arco de Colón.
—¿Te sentís capacitado para convertirte en “el arquero” de Colón?
—Sí, porque hace muchos años que vengo entrenando junto a los planteles de primera. Pienso que con el correr de los partidos, si tengo la posibilidad de seguir atajando, es lógico que logre el afianzamiento que quiero.
—Es lógico que quieras conseguir continuidad y regularidad en un puesto tan particular como el de arquero...
—Seguro, es fundamental la continuidad, no sólo en este puesto, aunque es verdad que la de arquero es una función en la cual se nota mucho la falta de partidos seguidos. Por ahí, de acuerdo a cómo se den las cosas, a lo mejor no pueda tener la posibilidad. Ahora tendré que hacer una buena pretemporada para tratar de seguir atajando, como lo hice en los últimos partidos del torneo pasado.
—¿Qué cualidad te destaca y qué es lo que te falta aprender?
—Es difícil contestar esa pregunta. En realidad, creo que lo que trato de hacer es brindar seguridad, tratar de estar tranquilo para tranquilizar a mis compañeros. Pero eso se va logrando con el correr de los partidos y con el conocimiento mutuo entre uno y los compañeros.
—¿Coincidís en que un arquero aprende equivocándose?
—Sí, aunque errores vas a tener siempre, con 20 años o con 40, con cinco partidos en primera o con 200, pero el margen de error seguro va a ser menor, también se puede dar que cuando sos joven, cometés errores que después, con la experiencia, es muy posible que no los repitas, pero sin dudas que equivocar te vas a equivocar, o le vas a dar un rebote a un delantero, o se te va escapar la pelota en un centro, algo te va a pasar, aún siendo el mejor arquero del mundo. Lo fundamental es saber reconocer el error, ahí es cuando aprendés.
"Durante todas las divisiones inferiores en Colón lo tuve a Manolo Porpatto como entrenador de arqueros, sin dudas que aprendí muchísimo de él, en realidad fue el que me enseñó todo a la edad en que debía aprenderlo, ahora se trata de seguir entrenando, seguir trabajando mucho para empezar el próximo torneo como terminé el que pasó”. Andrés Bailo Arquero de Colón
La familia Bailo. La foto tiene algo más de 13 años. Los Bailo fueron a la costanera a ver la largada del maratón acuático Santa Fe-Coronda y posaron para nuestro reportero gráfico. Andrés (el más alto de los chicos), tenía 12 años y hacía dos que atajaba en las inferiores de Colón, influenciado por su padre, Daniel, quien también se desempeñaba como arquero en el amateurismo. Viviana, la mamá, y Emmanuel, su hermano (hoy tiene 20 años) completan la familia. El juvenil guardavalla explicó: “Mi viejo era arquero y a mí se me dio por atajar, desde chico, la verdad es que nunca pensé jugar en otro puesto, nunca probé, y realmente no sé si hubiera podido hacerlo, elegí el arco desde muy chico y me gustó”. Los chicos crecen y aprenden. ¿Lo habrá hecho Andrés cuando siendo un pibe acompañaba a su papá a las canchas del Jockey Club? Es que su padre atajaba en San Cristóbal, uno de los clubes participantes, en el que jugaban, por nombrar a los más conocidos, “Pepe” Báez, “Tito” Fertonani, Omar Ferronato (ex jugadores de Colón), “Fito” Rodríguez (ex Unión), el “Turco” Menor (actual vicepresidente de la Liga Santafesina de Fútbol), Rubén “Maina” Insaurralde (ex técnico en inferiores de Colón), Mario Ibarra, Fabio Marel, Mario Blasi y muchos más ex jugadores de la liga de nuestro medio.
Foto: Archivo El Litoral
El último. Espectacular toma de una jugada en el cotejo ante Independiente. Andrés Bailo “vuela” para impedir que la pelota se introduzca en su valla, en el último cotejo del Torneo Final. Foto: Mauricio Garín
Para conocerlo mejor
Bailo habló de su relación con Pozo
“Con Diego siempre hubo mucho diálogo”
Pozo y Bailo en una de las tantas pretemporadas compartidas. El mendocino le dejó muchas cosas positivas, en lo futbolístico y en lo humano. Foto: Flavio Raina
Alberto Sánchez asanchez@ellitoral.com Andrés Bailo compartió casi cinco años con Diego Pozo, durante los cuales han compartido innumerables entrenamientos, muchas pretemporadas, y varios “asados”. El arquerito sabalero habló sobre su ex compañero: “Siempre hablamos mucho con Diego. Muchas de esas charlas fueron en momentos en los cuales no estábamos en una cancha o un vestuario, como por ejemplo algún asado o alguna reunión de amigos, siempre hubo mucho diálogo y buena onda entre los dos”. —¿Qué se te “pegó” más de él después de tanto tiempo compartido? —Lo que siempre me dijo es que en este puesto, lo principal es ser un arquero sobrio, seguro, y no querer demostrar más de lo que realmente hay que hacer, porque por ahí terminás complicándote sin necesidad. Eso fue lo que más me quedó de las tantas charlas que tuvimos. —¿Eso es algo que quizás no te cuesta tanto demostrar?, lo digo por tu manera de ser... —Es cierto. Mi forma de ser, mi carácter fuera de las canchas, también tiene que ver con la sobriedad, la que trato de mostrar para atajar. —En cuanto a lo específico del puesto, ¿hay alguna enseñanza que te haya dejado? —Creo que al tener físicos bastante parecidos, principalmente por la altura, al final la manera de atajar termina siendo similar. Además, a los arqueros altos nos conviene estar siempre bien ubicados, eso siempre me lo decía, porque al encontrar la mejor ubicación, con nuestra altura se nos simplifican varias cosas. Por el contrario, si estamos mal ubicados, la pasamos bastante mal.
El dato Así piensa. Andrés Bailo dejó un par de frases que muestran su manera de pensar: * “Si Colón decide traer un arquero, voy a seguir peleando el puesto, pienso que tengo las condiciones necesarias como para hacerlo”. * “Mehring en un muy buen arquero y eso ayuda a no relajarse. La competencia siempre es buena, en todos los puestos. Cuando más competencia hay, mejor estás”. * “El puesto del arquero es siempre complicado pero hay que estar preparado. Siempre hay cosas para mejorar. Pienso que los arqueros llegan a la plenitud a los 29 ó 30 años”.




