Si no fue el mejor partido de Colón en la Copa, le "pega en el palo". Lo planteó bien, lo ideó bien y lo interpretó aún mejor. El libreto fue claro. Colón sabía que Independiente lo iba a esperar, entonces salió a jugar el partido que más le convenía. Por eso, Domínguez eligió a Bernardi, un jugador muchas veces cuestionado pero que para la ocasión le iba a ser muy útil. Lo puso de enganche. Fue una de las modificaciones tácticas de Domínguez. La primera había sido la de jugar con línea de cuatro. Las ausencias de Goltz y Bianchi eran demasiado para arriesgarse a jugar con la línea de tres, más allá de que Falcioni eligió dejarlo a Velasco en el banco, aunque igualmente jugó con Palacios y Roa adelantados para acompañar a Silvio Romero. Pero Domínguez decidió respaldar el trabajo defensivo con línea de cuatro, tres volantes para manejar la pelota, más Bernardi jugando suelto delante de ellos y el Pulga con Farías más arriba. Un planteo simple y una estrategia bien clara: apretar sobre la salida de Independiente, manejar la pelota y ser el protagonista del partido.



































