Un arquero salvador, un "5" armador y un "9" goleador. Con esa sencilla, vieja y eficaz receta volvió a ganar el Colón de Marcelo Saralegui, esta vez en el Cementerio de los Elefantes y con el empuje de su castigada (injustamente) gente en las tribunas del Brigadier. Ignacio Chicco con sus tapadas, Baldomero Perlaza jugando con ADN colombiano para repartir y un partido interesante de Ramón Darío Ábila (lo sentenció "Wanchope" desde los doce pasos) fueron las claves de algo que parecía olvidado en el Cementerio de los Elefantes: jugar bien y ganar en casa.



































