Habrá sido una semana de enojos que tardaron en irse y hasta de cierta desilusión. El empate en Santiago del Estero se vivió como una derrota. Y no está mal que así sea. Colón necesita, en este largo y duro peregrinar por el ascenso, de actitudes como éstas. Nada de liviandad ni de acomodarse a la realidad. Enfrentarla. Y si se cometieron errores, asumirlos, decirse todo lo que hay para decir y trabajar para que no se vuelvan a repetir.


































