Estaba “muerto” Eduardo Domínguez —que está por estas horas en Santa Fe, vale el dato— en esa luna de Avellaneda pero ganarle a Racing y clasificar a la Sudamericana le dio una vida más en el Mundo Colón. Estaba “ido” Pablo Lavallén si perdía con Argentinos Juniors en el Diego Armando Maradona, pero aparecieron “Las Manos de Dios” y otra vez Leo Burián lo salvó a Colón en los penales. Así vive Colón. A lo Colón, como si este momento fuera el real espejo de su pasional historia. Sufrir y gozar al mismo tiempo. A la vez, bien a lo Colón. Porque mientras el equipo juega este viernes en Maracaibo el partido más importante de los últimos años —a las puertas de una histórica semifinal continental—, es el mismo Colón con el mismo técnico y los mismos jugadores el que no le gana a nadie en la Superliga para hundirse en la tabla de promedios. A las 17 del jueves, en la calurosa Maracaibo, Colón buscará otra vez resucitar en la Copa.
































