Desearía encontrar las mejores palabras, pero, ¿cómo se hace para explicar lo inexplicable, lo que se mide por sentimiento y no por justicia o injusticia, lo que sólo tiene razón de ser en lo hazañoso y milagroso? Es imposible. Por eso, sentado ya de madrugada y frente a la computadora, todavía con el zumbido de esos 45.000 hinchas del Mineiro que saltaron y no dejaron de alentar hasta en el momento de los penales, se buscan palabras y no se encuentran. Y es así, porque hay razones que la propia razón no entiende.
































