Para Eduardo Domínguez, que debutó en ese club como futbolista profesional (jugó 111 partidos), era especial enfrentar a Vélez porque justo este domingo cumplía los 100 juegos en el banco sabalero como entrenador, sumando sus dos ciclos y todas las competencias. Pero, además, era especial porque Eduardo I llevaba su corona de campeón con Colón al lugar donde el Virrey de Liniers, un tal Carlos Bianchi, hizo grande en serio a Vélez. El yerno en la casa del suegro.




































