Iván Delfino cometió el imperdonable "pecado" de no saber cómo frenar la caída del barrilete que él mismo remontó. Sacó el 55 por ciento de los puntos y está tercero en la producción como local. Pero como visitante, el equipo entró en una debacle que sólo lo sostenía aquello que lograba atesorar en campo propio. Hasta que perdió un partido en su cancha y el hilo se terminó de cortar. Porque, además, el rendimiento del equipo fue realmente muy malo y salieron a la luz deficiencias reiteradas y notorias que el propio entrenador no pudo evitar ni cortar.


































