Esa imagen que llena de ver a Portillo, Nardoni, Vera, González, Zenón y compañía firmando planillas en un partido oficial de Unión por los puntos contrasta con la sensación de vacío que es la expresión de juego. El DT, que otra vez metió una carretillada de cambios de un partido a otro, no logró nunca darle identidad, continuidad y certeza. Ni a los hombres, ni al esquema y mucho menos a la estrategia.
































