Todo depende del prisma con el que se mire. Algunos hablan de la mitad del vaso lleno o la mitad del vaso vacío. El Vasco Azconzábal se fastidió cuando se le dijo que el equipo no había tenido solidez para defender. "La actuación defensiva en los 90 minutos fue más positiva que negativa. Nos llegaron tres veces. Por eso digo que defendimos bien, porque el rival juega para ganar y no es que no nos quiso atacar. Hubo jugadas puntuales y seguramente habrá aspectos para corregir. Pero que quede claro que no es que no nos quisieron atacar. No se olviden de algo: Atlético Tucumán fue el equipo que más goles hizo en el torneo pasado y Unión fue el tercero", señaló el Vasco. Ocurre que al repetirse la vieja película, casi como un calco de la anterior, surge inevitablemente la conclusión de que el equipo no es sólido cuando defiende y no es eficaz cuando ataca. La falta de contundencia (creó entre 10 y 12 situaciones de gol e hizo dos) y la "facilidad" con la que le llegan al gol (le crearon tres situación y marcaron dos) es un signo evidente de desequilibrio que se tiene que tocar y trabajar, pues de lo contrario se termina conformando con un puntito sacado de la galera, casi con Herrera a punto de tocar el silbato final, cuando, en realidad, Unión tuvo chances y mereció ganar el partido. Pero estuvo a segundos de perderlo.



































