Hace apenas un año, Diego Armando Díaz “sacudía” el profesionalismo del fútbol argentino campeón del mundo al firmar con Unión. Producto de 47 goles en Susanense, 12 en Unión Arrufó, 5 en Arteaga, 10 en Central de Ceres y 23 en Vía y Obra de Los Frentones, el chaqueño “que se entrenaba con botellas de Fernet” llegaba al Tate con el más sentido amateur del mundo y muchas ilusiones.
































