Uno se rinde ante la evidencia. Cuando un equipo logra ganar un partido con dos goles de un jugador, en este caso Luna Diale (8), no hay mucho que discutir. En el primero, la peleó solito y en inferioridad, ganó la pelota y definió; en el segundo, aprovechó un centro de Gastón González y la clavó en el primer palo. Además, le metió una pelota filtrada a Roldán, que pudo ser el tercero.

































