A priori, en el mercado anterior y siempre buscando el famoso "salto de calidad", la llegada de Miguel Torrén suponía una buena jugada de los dirigentes de Unión. Sin embargo, seis meses después, la realidad marca que jugó poco, se quedó Franco Pardo con la voz de mando en la última línea y el equipo defendió más que bien sin el ex Argentinos Juniors que era ídolo total en La Paternal.


































