No salió la idea inicial, aunque haberla sabido corregir a tiempo terminó convirtiéndose en la parte virtuosa de la estrategia. La línea de cinco defensores tenía como objetivo base la solidez en el fondo. Y fue lo que menos se logró. Azconzábal apeló al libreto que justamente ante Boca -e Independiente- le había dado resultados en el torneo pasado. A Boca -con los titulares- le ganó y con Independiente empató. Esta vez, a los 9 minutos ya perdía y el equipo daba sobradas y peligrosas muestras de inestabilidad defensiva. Los pelotazos a las espaldas de Vera dolían demasiado. Se marcaba en línea, tratando de adelantarse para que los grandotes de arriba (Orsini y Vázquez) queden en posición adelantada, pero no había caso. Obando "explotaba" por el costado derecho de la defensa tatengue y el pibito Barco (16 años y un enorme futuro) los encaraba a todos.



































