No pasó nada en un primer tiempo en el que hubo una leve superioridad de Unión a partir del buen trabajo en el medio de Mauricio Martínez (el más claro de los 22), de la incansable actividad de Palacios y el voluntarismo con mezcla de porfía de Palavecino para intentar –y a veces exagerar- la jugada individual. Pocos desbordes de Vargas y Del Blanco por afuera, controlados por Insúa y Barrios, que tuvieron como primera misión la de frenar la trepada de los laterales de Unión, colaborando así con los tres centrales que puso el Gallego Insúa (Capraro, Tobio y Rak), que cerraron los caminos hacia el arco de Miño.


































