Semana convulsionada la de Unión. El inicio trajo la tercera derrota consecutiva. Injusta pero derrota al fin. El gesto de Azconzábal en el final del partido marcaba claramente un indicio que luego se concretó: su salida como DT de Unión luego de 40 partidos dirigidos y un 40 por ciento de eficacia. No renunció. Se tomó el tiempo junto a su familia y regresó a Santa Fe sabiendo que lo esperaba un desenlace que se caía de maduro. La decisión fue tomada por la secretaría técnica, confiaron a El Litoral. Y allí apareció en escena la dirigencia para arreglar la desvinculación, que no fue pagando hasta el último día trabajado sino incluyendo la paga del mes de octubre (el contrato vencía el 31 de diciembre). Spahn lo elogió, dijo que había sido elegido porque era la persona ideal para encabezar un proyecto, definió su estilo como "europeo" y vio fantasmas en la gente y en la oposición, responsabilizándolos de la salida. Dijo que la gente "no entendió que esto era un proceso". Y directamente echó culpas a la política por el hecho ocurrido en la puerta de salida del estadio el día de la derrota ante Estudiantes. Muy poco entendible.




































