El lobby del Hilton Garden era un constante ir y venir, en algunos casos casi frenético. Se consumían las horas, previas al partido. Ya muchos hinchas de Unión habían llegado desde distintas partes, algunos de ellos embelesados con la belleza de Cartagena o todavía sufriendo las consecuencias de un viaje muy largo, que muchos se animaron a hacerlo por tierra (¡lo que puede la pasión por los colores… Y la locura también!). El calor y la humedad dominaban largamente esas horas de tensa espera. Algunos jugadores se hacían ver e irradiaban serenidad. No parecía que, horas más tarde, fuesen a disputar un partido tan importante. El Litoral se cruzaba con dirigentes, jugadores, allegados e hinchas en ese lobby incansable. “¿Te acordás de Eduardo Marasco?”, fue la pregunta lanzada por Marcelo Strada y Gabriel Soto, dos amigos que se lanzaron a esta aventura de acompañar a Unión y que ya peinan canas. “¡Por supuesto!”, fue la respuesta rápìda hacia un hombre que integró un equipo inolvidable en la historia de Unión, como lo fue aquél que armó el Toto Lorenzo.



































