Había que ganar y se ganó bien. Unión logró convertir en momentos clave: el primero, cuando el comienzo había sido nervioso e impreciso; el segundo, cuando Oriente Petrolero tuvo su momento de manejo del partido, que no duró más que el tiempo que fue hasta el gol de Roldán (11 minutos). Aún con altibajos y falta de justeza en los pases, sobre todo en los metros finales de la cancha, Unión siempre fue más que el limitado equipo boliviano.
































