El Puente Colgante es la carta de presentación a la ciudad y su imponente presencia hace que propios y ajenos focalicen su mirada en esta construcción emblema, que completa su paisaje con la laguna Setúbal de fondo. Con el paso del tiempo, y sobre todo luego de que la inundación de 1983 lo haga "sucumbir" y se lleve gran parte de su estructura, los proyectos de restauración variaron hasta concretarse su rehabilitación en el 2002.
































