Un vecino, que prefirió reserva de identidad, contó que en la última semana dos casas fueron desvalijadas bajo esta modalidad. “Los árboles de este sector de la ciudad tienen la copa con muchas ramas y hojas. El tronco es bajo, por lo que los utilizan como escalera para subir. Trepan como gatos y si viene alguien pueden ocultarse tranquilamente entre las hojas, porque no se van a ver”, dijo. A eso se le suma el escaso alumbrado público -un foco por cuadra-, que los convierte en perfectos camaleones arriba de los árboles.