Para poder completar la demolición de las áreas comprometidas, hay que hacer una serie de traslados, para lo cual hay que poner a funcionar de manera adecuada el crematorio: “Hay 4 hornos, de los cuales dos no funcionan y no logran cumplir con el requerimiento diario”. Por día, ingresan al cementerio unos 10 fallecidos, y la mitad de los deudos, en promedio, deciden cremarlos. Con lo cual, “no logran sanear todo lo que necesitamos para hacer las demoliciones”. Es decir, no pueden desocupar los nichos que están en estructuras en riesgo. Por eso, se proyecta como primera medida la reparación de los hornos e incorporar un dispositivo de purificación, que es muy costoso pero a la vez necesario para el adecuado cuidado del medioambiente. Esto será incorporado en el presupuesto que está en pleno proceso de elaboración: “No puedo decir un monto porque no lo tenemos cerrado”, fue enfática la secretaria.