Lía Masjoan | lmasjoan@ellitoral.com | @lmasjoan
Michael Berkowitz marcó los principales desafíos que tienen hoy las ciudades: el agua -por mucha o por poca- y la inequidad. A Santa Fe le toca lidiar con los dos. Su escala mediana, una fortaleza. “Aquí veo un gran progreso porque están participando todos los actores”, aseguró.

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“Ayudamos a las ciudades de todo el mundo a ser más resistentes a los desafíos físicos, sociales y económicos que son una parte cada vez mayor del siglo XXI”, son las palabras de la carta de presentación del programa 100 Ciudades Resilientes de la Fundación Rockefeller, que Santa Fe integra desde 2014.
Por primera vez, su presidente, Michael Berkowitz, estuvo de visita para conocer de cerca cómo está fortaleciendo su estrategia de resiliencia y apuntalar la experiencia que lleva adelante el Municipio de la mano de su directora de Desarrollo Estratégico y Resiliencia, Andrea Valsagna.
— ¿Cuáles son las razones por las que ciudades como Santa Fe necesitan del apoyo de la Fundación Rockefeller?
— Ciudades como Santa Fe son lugares realmente especiales. En nuestra red vemos que hay una especie de magia en las ciudades medianas. En las grandes es muy difícil el proceso, hay mucha burocracia e inercia en los procesos; en las ciudades pequeñas, no hay capacidad. Entonces vemos que cuando ciudades de tamaño medio -como Santa Fe, Rotterdam en Europa, o Nueva Orleans en norteamérica- entienden que pueden cambiar y mejorar, se dirigen a un cambio efectivo. En Santa Fe, específicamente, hay un alcalde muy progresista y una directora de resiliencia muy innovadora. Aquí veo que hay un gran progreso y muchos actores están participando: en estos días vimos Santa Fe Activa, el gobierno con las universidades, las ONG’s, el sector privado, los empresarios y eso es lo que hace que la ciudad cambie. Nosotros aportamos un poco de empoderamiento, un poquito de recursos financieros, algo de acceso a metodologías y a la red para que se conecten con experiencias de otras ciudades, pero no es mucho. Aunque nosotros vengamos algunas veces a la ciudad, el trabajo real pasa todos los días aquí. Entonces, si la gente local no está, no funciona; es necesario que ellos lo sigan haciendo todos los días.
Parece que sólo estoy diciendo cosas buenas de Santa Fe. Pero aún estamos en el principio. Para que una ciudad cambie realmente se necesitan procesos que llevan entre 5 y 10 años, toma a varias generaciones. Nuestro reto es cómo hacer que esto que está empezando muy bien, -hablamos todo el tiempo en New York de la experiencia de Santa Fe y la usamos como ejemplo para otras ciudades- sea un cambio de generación que perdure. Pero tienen un comienzo sorprendente.
— Ud. visita constantemente distintas ciudades del mundo ¿Cuáles son los desafíos y problemas que tienen hoy las ciudades latinoamericanas?
— Veo dos tipos distintos de problemas. El primero es el agua, es un gran desafío: por abundancia o por carencia. En México por ejemplo, se ha destruido el acuífero subterráneo de la ciudad. Cuando llueve se inunda y tenemos muchos problemas de corte de agua para hacer mantenimientos de la red. Entonces el agua está en el centro de los grandes problemas en el 90 % de las ciudades de todo el mundo, también en latinoamérica. El segundo es la inequidad que trae informalidad. Las ciudades se están convirtiendo en lugares donde el rico se pone cada vez más rico, y el pobre cada vez más pobre. Y si pensamos en una ciudad resiliente, una ciudad que está preparada para cualquier tipo de desafíos y desastres, por ejemplo, tener una clase media fuerte es una de las cosas que hacen que las ciudades sobrevivan, pero también crezcan.
— ¿Y como se hace para que la clase media se fortalezca?
— Santa Fe Activa es un ejemplo, el emprendedurismo y la economía GIG (modelo de empleo de los millennials basado en trabajos cortos, esporádicos, y directamente relacionado con el desarrollo de la tecnología de la comunicación). Eso es una manera, pensando cómo con la innovación se pueden dar nuevas formas de trabajo a la clase media. Otra forma es pensar en la accesibilidad de la vivienda. El gobierno puede evaluar regulaciones y comprar tierra para la clase media. El tercero es el tema de gobernanza, que suele ser muy complicada. Algunas ciudades tienen muchos estamentos del Estado: municipalidades, metropolitanas, provincias, nación. Esos sistemas fragmentados complican, si pudieran trabajar de manera más coordinada mejorarían precios, servicios y trabajarían mucho mejor. Y relacionado a esto, los plazos de los proyectos que no alcanzan a terminarse antes de que cambien los gobiernos.
— ¿Cuál es la ventaja que tienen las ciudades que incorporan una estrategia de resiliencia?
— La ventaja es que las ciudades empiezan a hacer las cosas de una manera distinta. No implica sólo tener un libro con los proyectos, sino que cambian los procesos, pasan a trabajar de una manera más integrada, más inclusiva, con una mirada hacia el futuro, y traen todo este aprendizaje a lo que hacen en el presente.
— ¿Cómo evalúa a Santa Fe?
— Es una ciudad increíble, porque tiene esta integración entre el gobierno, el sector privado, las Ong’s, la sociedad civil, hay una integración de facto. Y también hay un buen alineamiento con el gobierno nacional, con lo cual es un buen momento para trabajar. Además, están estas personas innovadoras y visionarias en la ciudad que están empujando esta agenda, las necesitamos para hacer el trabajo y acá las tenemos.
— ¿Qué podrá lograr Santa Fe a largo plazo por incorporar esta estrategia y trabajar de este modo?
— Nos tomará un poco de tiempo ver qué podemos lograr pero, por ejemplo, si podemos desarrollar el área de la estación Belgrano creando viviendas para la clase media, crear más biodiversidad, protegernos de las amenazas del clima, sumar pequeños negocios, crear comunidades, vamos a ver cambios. Otro de los proyectos emblemáticos que tiene Santa Fe es el Parque del Norte, porque creará una nueva centralidad en la ciudad que traerá múltiples beneficios, creando un nuevo barrio con todos los servicios, con viviendas, pero protegiendo la biodiversidad, creando espacios verdes, y generando conectividad con otras ciudades de la región metropolitana. Si podemos lograr eso, se verán cambios concretos en dos áreas de la ciudad...
Y también está Santa Fe Activa: si tenés un sector innovador más pujante, es un gran beneficio para la ciudad y es un gran ejemplo porque lo están haciendo muy bien.
Si miramos hoy la estación Belgrano, está mucho mejor que hace 10 años. Los cambios empezaron con el antecesor del intendente Corral, pero él las tomó y ahora va a campaña con algo que no puede medir tanto. Los políticos quieren ver cuál es la cosa que pueden hacer a corto plazo, cual es la foto que pueden tomar... pero el cambio real es a largo plazo, y ese es el reto: hacer cosas de las que vamos a ver los resultados más adelante.
¿Qué es la resiliencia?
100 Ciudades resilientes define la resiliencia como la capacidad de las personas, comunidades, instituciones, empresas y sistemas dentro de una ciudad para sobrevivir, adaptarse y crecer, sin importar qué tipo de estrés crónico y crisis agudas experimenten. Los choques generalmente se consideran desastres de un solo evento, como incendios, terremotos e inundaciones. Las tensiones son factores que presionan a una ciudad en forma diaria o recurrente, como la escasez crónica de alimentos y agua, un sistema de transporte sobrecargado, violencia endémica o alto desempleo. La resiliencia de la ciudad consiste en mejorar una ciudad, tanto en los momentos buenos como en los malos, en beneficio de todos sus ciudadanos, especialmente de los pobres y vulnerables.




