A lo largo de las semanas más crudas que atravesó la ciudad de Santa Fe durante la trágica inundación del año 2003, ciertos episodios fueron determinantes y modificaron en parte lo que sería el rumbo de su historia. Uno de ellos fue el dinamitado del terraplén Irigoyen que defendía contra inundaciones el suroeste de la ciudad pero ahora trabajaba al revés, es decir que contenía el agua que había ingresado a la ciudad e impedía su escurrimiento. Fue entonces que se decidió derribar un tramo de la defensa para desagotar. El operativo fue el miércoles 30 de abril de aquel año y las tareas estuvieron a cargo del personal del Ejército Argentino.

































