La demanda de "tapabocas", un "salvavidas" para los diseñadores
Varios emprendedores santafesinos “encendieron la luz” de sus talleres y comenzaron a producirlos. En pocos días hay ofertas variadas. Fabrican para niños, adultos y con distintas estéticas.
La demanda de "tapabocas", un "salvavidas" para los diseñadores
21:36
La situación sanitaria lo iba a imponer tarde o temprano, y finalmente ese día llegó: desde ahora en adelante habrá que utilizar “tapabocas” para ingresar a comprar los alimentos o para cualquier otro tipo de actividad que esté contemplada en las disposiciones del gobierno nacional, por las que se dictó la restricción de circulación social.
La decisión nació como una sugerencia y poco a poco se tornó necesaria. Ahora, los municipios y comunas están indicando la utilización de este barbijo de fabricación casera que se denomina “tapabocas” (cubre la boca y la nariz), al que también llaman “barbijo casero”, en medio de la pandemia por Covid-19.
Las autoridades sanitarias aclararon desde un primer momento que la diferencia entre los barbijos quirúrgicos y los “tapabocas” es muy grande. Los primeros deben ser utilizados sólo por el personal sanitario, para asegurar así el stock necesario en los centros de salud; mientras que los segundos deben ser utilizados por el resto de la población.
La principal diferencia es que los barbijos tienen la tecnología y diseño necesarios para evitar el contagio de virus, y los “tapabocas” sirven para frenar la circulación de saliva en el aire.
¡A producir!
Ante esta nueva demanda, la mayoría de los talleres de diseño que estaban cerrados sin producir ni una remera encendieron las máquinas, afilaron las tijeras y comenzaron a cortar telas y coser distintos modelos y diseños de “tapabocas”.
Tal es el caso de Juan Berrón, quien desde hace años tiene un emprendimiento de diseño en la ciudad y, como casi todo el mundo, se había quedado sin la posibilidad de producir para el sustento diario desde el comienzo de la emergencia. “Hace una semana que volvimos a trabajar en el taller que tenemos en casa, con toda la familia, y empezamos a investigar para confeccionar los ‘tapabocas’”, le contó a El Litoral.
“Lo primero que hicimos fue buscar los requisitos necesarios en el Conicet para asegurar que sean efectivos”, dijo, “y luego diseñamos un modelo con la impronta de nuestro taller textil (Hue Indumentaria)”, explicó Berrón, que fijó el precios en $ 250 (con envío incluido) de común acuerdo con el resto de los diseñadores de la ciudad.
En apenas unos días estaban “tapados” de laburo. “Hoy tenemos una alta demanda, estamos produciendo cerca de 100 ‘tapabocas’ de fabricación artesanal por día y los distribuimos a cada hogar desde donde llegan los pedidos”, contó el diseñador. “Cada tres días cambiamos de estampados y estéticas”, detalló. “Y cuando los entregamos, cumpliendo con todos los requisitos sanitarios que la realidad impone, les indicamos a quienes los van a utilizar que los higienicen con agua tibia y jabón antes de colocárselos, como una medida más de seguridad”.
D.R.
A trabajar...
Juan Pablo Benassi es otro de los emprendedores locales dedicados al rubro de diseño que comenzó a fabricar “tapabocas”. Su pequeña firma denominada Maple estaba abocada a la fabricación de fundas de neoprene. Pero este “parate” lo dejó esperando “que el mundo se acomode” para reactivar la producción. Entonces surgió esta posibilidad de fabricar lo que la gente está necesitando.
Este jueves Juan Pablo terminará su primera tanda de producción de 100 “tapaboca”. En su caso, fueron confeccionados con tres capas de poliester y goma espuma, lo que les otorga mayor rigidez. También los ofrece a $ 250.
Tanto Benassi como Berrón advierten que precisan insumos para continuar con la producción, por lo que solicitan a las autoridades que imponen el uso de los “tapabocas” que permitan a las empresas abastecedoras de telas venderles lo que ellos precisan..
Gentileza Producción. Yo tenía todo el taller paralizado hasta que surgió ésto y comencé a confeccionarlos a pedido , dijo una diseñadora local, que está haciendo unos 60 por día.
Producción. “Yo tenía todo el taller paralizado hasta que surgió ésto y comencé a confeccionarlos a pedido”, dijo una diseñadora local, que está haciendo unos 60 por día. Foto: Gentileza
A domicilio
“Si lo usamos todos, vos cuidás al otro y el otro te cuida a vos, porque no expulsás partículas”, dice Berrón, quien contó además que entre todos los diseñadores de la ciudad —que ya se conocen— intercambiaron experiencias y definieron juntos un protocolo básico para la confección.
Los mismos están confeccionados en jersey 100 % de algodón por dentro y lycra por fuera, con doble superficie protectora se obtiene un 70 % de efectividad para filtrar partículas de 0,02 micrones. Son reutilizables. Para ello se debe lavar al volver al lugar seguro —hogar— con agua caliente y jabón; es conveniente tener 3 o 4 “tapa bocas”, para poder lavarlos y dejarlos secar sin uso durante tres días. Todas estas especificaciones fueron tomadas de un documento elaborado por el Conicet, dado a conocer el pasado 6 de abril.
Otra diseñadora local contó que en su caso todo nació la semana pasada ante la demanda de gente que le pedía. “Yo tenía todo el taller paralizado hasta que surgió ésto y comencé a confeccionarlos a pedido”, dijo Carola. “Ahora tengo una producción de unos 60 “tapabocas” diarios, agregó.
Estos modelos son de algodón y son abiertos en la zona inferior “para colocarles una toalla descartable o servilleta a modo de filtro”, explicó la diseñadora de una conocida marca local dedicada a la confección de uniformes escolares. “Tuve que diseñar un molde y luego comencé a cortar y coser”, dijo Carola, que los cobra $ 200 por unidad.
Por último, los diseñadores aclaran que no es un producto 100 % efectivo ni de uso medicinal, sino comunitario; y recomiendan informarse al respecto a través de las autoridades sanitarias.
En video
Video del Gobierno, cómo confeccionar un “barbijo casero”: