Toda vez que mirás tu heroico ventilador “Liliana”, sentís que te odia un poco más cada día. Si hay aire acondicionado se prende un rato nomás, no vaya a ser que cuando llegue la factura de la luz sobrevenga el pánico. Aquellos que guapearon y se quedaron a “vacacionar” en la ciudad de los mosquitos, con 40 grados a la sombra, donde tomar dos mates ya hace transpirar, merecen un profundo respeto, cuando no un gesto de admiración.


































