Atletas y entrenadores con sus bolsos y credenciales, voluntarios uniformados, familias que llegaron para acompañar una competencia, estudiantes de distintas localidades de la provincia, turistas, vecinos que se acercaron por curiosidad y santafesinos que encontraron en los Juegos una excusa para volver a recorrer su propia ciudad. Todos forman parte de una misma postal: Santa Fe está viviendo los Juegos Suramericanos.




































