Ignacio Andreychuk
iandreychuk@ellitoral.com
Hay muchas teorías sobre los porqués de hacerse una cirugía estética: la competencia, la obligación de una imagen acorde al mercado de consumo y hasta la necesidad de sentirse atractivas (ellas) o un poco más jóvenes (ellos). Cada uno tendrá su propio argumento, lo innegable es la creciente y peligrosa tendencia de someter el cuerpo a una operación, porque en definitiva es eso, de menor o mayor complejidad.
En Santa Fe, las preferencias de las mujeres pasan por incrementar su busto (“Es la vedette de las cirugías, más en esta época”, asegura el Dr. Gabriel Zanetta), mientras que los hombres eligen la extracción de grasa de la panza. Son operaciones que aquí cuestan entre 9 y 15 mil pesos (la de implantes mamarios, incluido material y mano de obra, y varía de acuerdo con la calidad de la silicona) y entre 5 y 7 mil pesos (la lipoaspiración).
Sin embargo, las cirugías estéticas se cobraron dos vidas el mes pasado (ver aparte) y las consultas sobre los controles en la ciudad respecto de posibles prácticas clandestinas surgen casi instintivamente. “El Ministerio de Salud debería tener el control completo de los lugares habilitados para tal fin. Sucede que en la provincia, los colegios médicos asumen el control de las prácticas ambulatorias (sin internación). Hay mucho atraso en cuanto a que las inspecciones no se realizan con la periodicidad indicada”, señaló el Dr. Guillermo Iturraspe, presidente de la Regional Rosario y Litoral de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper).
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