Pleno otoño y aparecen las primeras nieblas en la provincia de Santa Fe. También comienza la época de dolores de cabeza para el aeropuerto de Sauce Viejo, principalmente para los usuarios.
La aeroestación metropolitana de Santa Fe cuenta con un sistema de aterrizaje por instrumentos (ILS) categoría I, que restringe las operaciones cuando la visibilidad es menor a los 800 metros. Este jueves 30 de abril hubo demoras de más de dos horas en los vuelos matutinos.

Pleno otoño y aparecen las primeras nieblas en la provincia de Santa Fe. También comienza la época de dolores de cabeza para el aeropuerto de Sauce Viejo, principalmente para los usuarios.
“Primer vuelo de la mañana de Buenos Aires a Sauce Viejo demorado por condiciones climáticas adversas informó Aerolíneas Argentinas”, fue el mensaje que llegó a El Litoral de uno de los pasajeros que debía despegar a las 7 y arribar a las 8 a Santa Fe este jueves 30 de abril. La advertencia se replicó hasta que efectivamente pudo salir el vuelo AR 1724 de Aeroparque.
En simultáneo, el pronóstico del tiempo del Servicio Meteorológico Nacional indicaba a las 7 que el cielo se encontraba despejado con niebla, con una humedad del 99%, viento del Este a 6 km/h y la visibilidad reducida a 800 metros.
Otra consecuencia directa de la demora original en CABA es el retraso del vuelo AR 1725, que hace la ruta inversa (Sauce Viejo - Aeroparque) con la misma aeronave. Según sitios especializados como Flight Aware, la demora superó las dos horas y en lugar de salir 8.40 partirá minutos antes de las 11.
“Imposible planear o cumplir con itinerarios o agendas de trabajo con esta imprevisibilidad en la operatoria de los vuelos”, agregó otro pasajero afectado.
Ante las demoras en la llegada y la posterior partida del vuelo a Buenos Aires, este medio consultó a fuentes oficiales, quienes explicaron que con menos de 800 metros de visibilidad se restringe la operación en Sauce Viejo.
En ese sentido, aclararon que este jueves por la mañana la visibilidad era de unos 500 metros, dato que justificó las demoras antes mencionadas.
Al mismo tiempo, comentaron que Sauce Viejo opera con un sistema de aterrizaje por instrumentos Categoría I (ILS CAT I, en la jerga) que se destaca por ser de precisión estándar y permitir a las aeronaves aterrizar con baja visibilidad, con una altura de decisión (DA) no inferior a 200 pies (60 metros) y un alcance visual en la pista (RVR) de al menos 550 metros.
Es la aproximación de precisión más utilizada, proporcionando guía lateral (localizador) y vertical (senda de planeo o glide slope). “Es el mismo sistema que tienen en los aeropuertos de Paraná, Mendoza y Bariloche, por ejemplo”, remarcó la fuente consultada por El Litoral. Y expuso el caso de la aeroestación de Neuquén, que necesita una visibilidad de 1.300 mts para operar.
Por último, este medio consultó si se iban a actualizar los equipos, teniendo en cuenta la ubicación geográfica del aeropuerto y la asiduidad del fenómeno climático y la respuesta fue que “se está trabajando”.
Cabe remarcar que el aeropuerto de Córdoba cuenta desde 2020 con el ILS Categoría IIIA que permite que los aviones aterricen con visibilidad casi nula (200 metros de mínima). En aquel entonces, se convirtió en el segundo aeropuerto del país en tener esta tecnología, siendo el primero Ezeiza (Buenos Aires).
Otro caso cercano es el aeropuerto de Montevideo (Uruguay). A finales de 2025, adquirió el ILS CAT III B. La prensa local destacó: “Una infraestructura que permite aterrizajes automáticos en condiciones de visibilidad mínima, similares a las de los principales aeropuertos del mundo, como es el caso del JFK de Nueva York, del Charles de Gaulle de París y Heathrow en el Reino Unido”.
“Las obras, que fueron presentadas demandaron una inversión cercana a los US$ 20 millones, según explicó Jorge Navarro, gerente Corporativo de Infraestructura y Mantenimiento de Aeropuertos Uruguay, en donde se realizaron recambios de balizamiento, pintura y obra eléctrica para la tecnología LED”, explicó El País.
El mes de abril indica el inicio de la temporada de niebla en la provincia de Santa Fe. El clima húmedo del territorio hace que esta condición climática se presente a menudo en las primeras horas de la mañana, aunque también puede hacerlo al atardecer.
También surge la necesidad de aclarar la diferencia entre niebla y neblina.
La neblina es un fenómeno meteorológico, concretamente un hidrometeoro, que consiste en la suspensión de muy pequeñas gotas de agua en la atmósfera, de un tamaño entre 50 y 200 µm de diámetro, o de partículas higroscópicas húmedas, que reducen la visibilidad horizontal a una distancia de un kilómetro o más. Ocurre naturalmente como parte del tiempo o de la actividad volcánica.
La única diferencia entre neblina y niebla es la intensidad de las partículas, que se expresa en términos de visibilidad.




