Las clínicas y sanatorios están atravesando una situación “muy angustiante”, reconocieron sus referentes en diálogo con El Litoral. Para graficarla, explicaron que “los sanatorios son como una casa gigante: por ejemplo, tenemos 100 pacientes y debemos darles cuatro raciones de comida y limpiar, por normas sanitarias, seis veces por día. Esto es todos los días, y se traduce en compra permanente de alimentos y artículos de limpieza. Gastamos luz como nadie porque todo nuestro equipamiento es eléctrico, y no tenemos una tarifa diferencial ni nada que se le parezca. Si bien la tenemos medida, gastamos agua en cantidades industriales; lo mismo que el gas para calefaccionar a los pacientes además de los médicos y los visitantes. O sea, en estas cosas, pero en mayor escala, es donde nos pega de lleno la inflación, como a cualquier persona en su casa”, afirmó Carlos Abraham, titular de Clínicas y Sanatorios de Santa Fe.
































