Si bien los resultados del análisis de las muestras estarán listos en unos meses, Ramonell destacó que haber podido acceder al lugar, aprovechando la oportunidad que brindó esta bajante extraordinaria en los últimos 50 años, y hacer estas perforaciones es un gran avance que ya permite aventurar algunos datos importantes. “Por ejemplo, que este fondo lagunar no sólo está compuesto de fangos blandos de muy poco espesor y de sedimentación reciente, sino también por materiales muy antiguos, resistentes a la erosión, lo cual nos permitirá inferir sobre los procesos que tienen que ver con el origen y la evolución de la laguna Setúbal a través del tiempo”, remarcó el experto, a la vez que anticipó que esta investigación se extenderá en los próximos días a cauces secundarios del sistema fluvial del Paraná, tales como los arroyos Leyes, Potrero y el río San Javier, entre otros.