Los consejos generales para evitar el contagio de enfermedades estacionales son: lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón; cubrirse nariz y boca al toser o estornudar; evitar lugares cerrados con mucha gente; evitar contacto con personas enfermas; ventilar ambientes y mantenerlos libres de humo de tabaco; vacunarse contra la gripe, en particular los grupos de riesgo (niños sanos entre 6 meses a 2 años, embarazadas, trabajadores de la salud y mayores de 65 años, no automedicarse, consultar al médico y guardar reposo.
Entre las consideraciones específicas, en el caso de bebés, aunque tenga fiebre no hay que dejar de amamantarlo, es la mejor protección. Si el bebé presenta fiebre alta, respiración con pausas y agitación, está pálido, decaído, adormecido y no tiene hambre, es necesario llevarlo sin demora al centro de salud más cercano.
Los niños deben tener controles periódicos de salud y el calendario de vacunación al día. Antes de los 2 años deben recibir las vacunas: BCG y anti-Hepatitis-B (al nacer), Sabin, cuádruple/pentavalente, triple viral y anti Hepatitis-A.
En las escuelas, a las recomendaciones generales habría que incluir la necesidad de informar a docentes y padres que los alumnos que presenten fiebre, tos, dolor de garganta o muscular, deben quedarse en casa y no salir, excepto para recibir atención médica y extremar medidas de higiene en baños y superficies de contacto.
Respecto al transporte público, si se presentan síntomas gripales, en lo posible conviene no usarlo. Tampoco es aconsejable ingerir alimentos mientras se está viajando. Y hay que tratar de mantener ventilado el transporte y evitar, si es posible, los horarios en los que se traslada mayor cantidad de gente.






























