El yeso es un material que se prepara con agua, queda líquido y luego seca dentro del molde. “Es muy noble para reproducir una forma. Y las terminaciones que nos da el yeso son distintas a otros materiales, más refinadas”, contaron sobre el proceso, pero el primer paso es hacer los moldes. “Dependiendo de las formas, se usa caucho, silicona, fibra de vidrio”, detallaron. Una de las técnicas es así: se toma una pieza original a restaurar o se desarrolla la forma de una que hay que hacer. Se amasa arcilla y se recubre la pieza, y en esa cobertura quedan pequeños orificios por donde se echa el yeso. Se hace un contramolde con el que se tapa el “enrollado” y, una vez que fraguó, se lo saca. Se retira la arcilla, se vuelve a poner el contramolde y se vuelca un caucho de silicona en estado líquido por los orificios. Se espera y una vez que el yeso fraguó —con agentes desmoldantes— se desprende el molde. Como el secado de una pieza de yeso puede durar varios días, dejaban reposar y avanzaban con otros trabajos.