“Debemos advertir a las autoridades responsables de la gestión de los territorios deltaicos y a la comunidad en general, sobre el alto riesgo existente de que, en los próximos meses, se produzcan incendios de gran envergadura en esta región”, advirtieron en la misiva. A su vez, entre los argumentos para imaginar un panorama que hoy es realidad, los especialistas analizaron que las condiciones propicias para que se propaguen los fuegos en el Delta del Paraná eran: el periodo estival (2019-2020) con bajas precipitaciones; una importante y prolongada bajante de los ríos Paraná y Paraguay, y de los humedales asociados a las planicies de inundación, con perspectivas de continuar en las semanas próximas; una abundante biomasa vegetal disponible en las islas; y una carga animal relativamente baja en algunas zonas del Delta, con poca utilización de la vegetación natural, concentrándose y aumentando así la disponibilidad de material combustible.