Ese “turbio cablerío que no deja ver el sol”, como escribió el poeta y letrista contemporáneo, Juan Lorenzo, no para de avanzar en el espacio aéreo de las calles, avenidas, veredas e incluso espacios públicos de la ciudad de Santa Fe. Sólo basta con alzar un poco la mirada y observar el avance de esa invasión de telarañas, que son cables.




































