A la vereda de J.J. Paso al 3900 llega un olorcito que promete. Pasaron las 11 de la mañana y en la sede de La Poderosa, las cebollas y pimientos van a parar a una de las enormes ollas que serán llenadas con el transcurso de los minutos, de las horas. No son mera utilería los recipientes, sino herramientas de trabajo que en días de semana contienen los alimentos para ser vendidos a través de mercados populares, una alternativa de comercialización que creció con la virtualidad, y asegura el sustento y un plato digno para no pocos hogares.



































