Las aguas se tiñeron de rojo en el Dique II del Puerto Santa Fe y el olor en el ambiente es nauseabundo. Este llamativo cambió de color no se debe a floraciones de microorganismos que habitan este ecosistema (como por ejemplo cuando las cianobacterias afloran y queda el agua verde), sino que se debe a causas antrópicas por efluentes volcados a través de un desagüe pluvial y que desemboca en una de las cabeceras de la zona portuaria.



































