Algunos hablan del “voto millennial”, o cómo votarán aquellos nacidos a mediados y finales de los ‘80 y que hoy tienen de 20 años a unos 35. La incógnita quita el sueño a los nuevos gurúes de la comunicación política 2.0, esa que pasa por las redes sociales y que tiene a Instagram como el gran fetiche. Entonces que las trivias, que los videos que parecen espontáneos pero que son muchas veces artificiales, que el meme (pieza de fotomontaje graciosa, pop, paródica) que interpela al joven “en su lengua” y todo termina resultando refractario: se genera un efecto de rechazo o extrañeza.




































