“Tal vez el temperamento de Enrique sencillo y humilde lo llevó a retratar con sus pinceles a los más característicos pobladores de la costa y del suburbio santafesino. Son hombres y mujeres de piel morena; de mansa mirada en los ojos oscuros; sencillamente y a veces pobremente vestidos: las manos trabajadoras -grandes y rudas- sosteniendo los mil pequeños de su "habitar": una flor, un jarrito, una fruta, un pollito, un barrilete, un pescado, un pedazo de pan, un pájaro o los avíos de pesca”, expresó. Aspectos que se pueden observar en la obra “Mujer”, que pertenece a Santa Fe Arte y abre este artículo.