“Carnaval viejo loco vendió su colchón para comprar pan y vino espaguetis y salchichón. Como un glotón comió un montón de roscas fritas le creció tanto la panza que parece una balanza tomó, tomó y al rostro el rojo se le subió. La barriga le explotó, comió, comió y no paró. El martes termina el Carnaval y le hacen un funeral, porque del polvo nació y al polvo regresará”. Este fragmento de “Carnaval viejo loco” del italiano Gabriel D’Annunzio, pone de manifiesto lo que se pone en juego durante las fiestas de carnaval: esa sensación de permisividad, descontrol, desenfreno, hedonismo. Para volver después, al decir del cantautor Joan Manuel Serrat, “con la resaca a cuestas”, a la vida cotidiana.

































