El nombre de Agustín Riganelli tal vez no diga mucho a las nuevas generaciones. Pero hace un siglo, la figura de este escultor de formación autodidacta y nacido en la cuna humilde de una casa de inmigrantes italianos, llegó a ser casi tan descollante en los ambientes artísticos como la del pintor Benito Quinquela Martín (de quien hizo un busto en madera).

































