El escultor y ceramista argentino Alberto Lagos figura entre los artistas dedicados a esa vertiente de las Bellas Artes que alcanzaron mayor prestigio en la primera mitad del siglo XX. No es casual: es que este platense de nacimiento que hizo sus primeras armas en la arquitectura donde tuvo como profesor al escultor catalán Torcuato Tasso, tuvo una posibilidad única. Con poco más de veinte años de edad, viajó a Francia para avanzar en su formación.


































