Es mucho más fácil encontrar datos biográficos e históricos sobre el que fuera su marido, el escultor José Fioravanti, quien posee entre otras credenciales el Monumento al Lobo Marino en la Rambla de Mar del Plata y las esculturas ubicadas en el Monumento a la Bandera en Rosario, que concretó con Alfredo Bigatti. Esto es explicable por la subestimación que tuvo la mujer en el mundo del arte hasta no hace muchos años. Sin embargo, Ludmila Feodorovna de Fioravanti fue muchísimo más que musa de su marido, a pesar de que inspiró una bella escultura de bronce en 1937. Fue una artista dotada de una personalidad que le permitió seguir sus propios lineamientos más allá de modas, tendencias y vanguardias.

































