En los albores del siglo XX, el poeta Guillaume Apollinaire se unió a los artistas que formaban parte de la vanguardia parisina. Se relacionó, en aquellos años de ebullición, con pintores como Pablo Picasso y George Braque y con el dramaturgo Alfred Jarry, uno de los precursores del absurdo. También con Marie Laurencin, de quien fue pareja desde 1907.


































