Hay un raro privilegio que a veces llegan a tener las obras de arte: pasan a ser conocidas más allá de la persona que las concibió. Así, por ejemplo, es difícil encontrar una persona que vea una imagen de “La joven de la perla” y no le resuene en algún lugar de su memoria. Pero, seguramente, son menos los que recuerdan que su creador es el holandés Johannes Vermeer. Es el caso de la brasileña Tarsila do Amaral, que nació hace justo 137 años (el primer día de septiembre de 1886) en el interior del estado de San Pablo. Existen tres o cuatro obras que llevan su firma que hasta el espectador más distraído es capaz de identificar, aún sin saber que provienen de las lúcidas manos de la pintora.



































