Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la cosecha de arroz ya cubre el 64% de la superficie implantada, estimada en 54.850 hectáreas.
La cosecha de arroz avanza en Entre Ríos con rendimientos similares a la campaña pasada, pero la menor superficie y las lluvias condicionan el resultado final, que caería un 18%.

Según el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la cosecha de arroz ya cubre el 64% de la superficie implantada, estimada en 54.850 hectáreas.
El progreso representa un salto de 22 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior, reflejando un ritmo de trabajo sostenido antes de la interrupción por las condiciones climáticas.
El rendimiento promedio provincial se ubica actualmente en 8.200 kg/ha, un valor que se mantiene en línea con el registrado en la campaña pasada. Sin embargo, desde el SIBER advierten que este promedio podría ajustarse a la baja a medida que avance la cosecha.
Esto se debe a que, hasta el momento, la mayor parte del área recolectada corresponde a variedades de tipo largo fino, que presentan mayor potencial productivo. En contraste, los materiales de tipo largo ancho —que aún restan cosechar en mayor proporción— suelen ofrecer rendimientos inferiores.
A nivel de lote, la variabilidad es marcada: se reportan pisos de 6.000 kg/ha en arroces largo ancho, mientras que en variedades largo fino los máximos alcanzan los 10.000 kg/ha.
Con este escenario, la producción total de arroz en la provincia se proyecta en 449.770 toneladas, lo que implicaría una caída del 18% en comparación con el ciclo anterior.
La merma se explica principalmente por la reducción del área sembrada, más allá de que los rindes se mantengan en niveles aceptables.
Por otra parte, las recientes precipitaciones generan nuevas complicaciones en el tramo final de la campaña.
Según reportan los colaboradores del SIBER, será necesario esperar al menos una semana para retomar las labores, a fin de permitir el escurrimiento del agua y la adecuada condición de los lotes.
De este modo, el cierre de la campaña arrocera entrerriana se da en un contexto de rendimientos estables, pero condicionado por factores climáticos y estructurales que impactan directamente en el volumen final producido.




