Los agricultores argentinos aún no se reponen del golpe que les propinó la chicharrita en la campaña pasada, situación que se revela con una fuerte caída en la intención de siembra de maíz. Sin embargo hay elementos para considerar que no tiene por qué repetirse el reciente desastre que implicó la pérdida de 11.5 millones de toneladas del cereal.
































