Esteban Andrada recibió una sanción durísima en España tras la violenta secuencia que protagonizó en el clásico aragonés entre Real Zaragoza y Huesca. El Comité de Disciplina oficializó una suspensión de 13 partidos para el arquero argentino, castigado por la trompada al capitán rival, Jorge Pulido, y por la expulsión que había derivado en el escándalo.
































